Los vinos de Sudamérica: re-evolución

Las uvas de acá. Radiografía de un continente que tiene cada vez más regiones del vino. Ahora La Pampa se viene con todo.

¿Sabías que el primer vino de Latinoamérica se hizo en Córdoba? Muchos desconocen que fue en esta querida provincia donde se elaboró el primer vino americano que se sirvió en la Corte Española. Los Jesuitas fueron los que impulsaron la vitivinicultura en esta zona, que hoy se caracteriza por sus hierbas serranas, el cuarteto, los alfajores y el fernet. En los últimos años, bodegas, viñedos y productores artesanales muestran un crecimiento que conecta a este territorio con su pasado enológico y le abre un futuro. En 2009, la Agencia de Turismo de Córdoba creó la Ruta del Vino local, un circuito que se sumó a los “Caminos del vino” de nuestro país, que es el mayor productor de vino de Latinoamérica y el quinto mayor productor en todo el mundo. ¿Quién nos pisa los talones?

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Argentina vs. Chile

Un clásico del fútbol y del vino. James Suckling, uno de los críticos de vinos más influyente del globo, escogió a dos sudamericanos en su Top10: un cabernet sauvignon chileno 2014 y un malbec 2012 mendocino. Hace tres décadas que la calidad del vino argentino evoluciona sin parar, ascendiendo posiciones en una carrera que lo lleva al podio mundial. Incluso, para el famoso enólogo Michel Rolland, el vino argentino superó en imagen a la competencia chilena.

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¿Qué es lo mejor que tiene cada uno? Chile es el otro gran país productor de la región. Los vinos del otro lado de la cordillera también tienen sus características diferenciadas, ya que de norte a sur hay muchísimos microclimas. La influencia marítima es clave. Cerca de Santiago, los valles de Leyda y Casablanca dan los mejores sauvignon blanc del continente, gracias a la bruma marítima del Pacífico. En el sur, el Valle de Maipo acapara excelentes carmenere, y el Valle de Colchagua, con sus tintos audaces y exuberantes en un paisaje de ensueño, ostenta una de las rutas del vino más distinguidas, sólo igualada por Alsacia.  

Para el winemaker francés, un malbec argentino no tiene competencia. Al salir a jugar en el mercado mundial, con este delantero es con quien vamos a marcar todos los goles.

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República del Malbec es un muy buen nombre para un vino que hace honor a nuestro emblemático varietal. Una oda de Matías Riccitelli a la cepa que es un orgullo y una bendición para los argentinos. Con doble selección manual previa a la vinificación de los racimos cosechados, se guarda durante 18 meses en barricas de roble francés. ¿El resultado? Muy equilibrado en paladar, con taninos sofisticados y sedosos, complejo en nariz, con frutos negros y especias. Un himno nacional con un potencial de guarda de 10 años.

Hay vida más allá de Mendoza y del malbec

No es fácil desarrollar un buen malbec en otras partes del planeta, mientras que aquí, en un solo país, se elaboran versiones superlativas de Cafayate a Neuquén, una amplitud imposible de conseguir en el hemisferio norte. Además de la diversidad de suelos, la altura que tienen los viñedos es el otro diferencial argentino.

La producción vitivinícola en el país se remonta al año 1536, cuando un presbítero plantó en Santiago del Estero las primeras uvas moscatel, procedentes de España y traídas desde Chile. La semilla de nuestro blanco más famoso. Para probar uno salteño, Finca Las Nubes Torrontés es una auténtica expresión de su terroir y su tipicidad, elaborado de manera artesanal y en lotes chicos para preservar las virtudes de la cepa. En boca, personalidad, frescura y equilibrio; en nariz, flores y frutas.

vino-tinto-desierto25-cabernet-franc_1024x1024.jpgSan Juan, con su microclima seco y gran exposición solar, regala grandes syrah. Desde el Sur, los vinos patagónicos, van tomado mucha fuerza, y el premio revelación es para La Pampa, que además trae una uva poco conocida: cabernet franc, una cepa que está dando que hablar últimamente, y que es moda en muchas bodegas, como la Del desierto. Color bordó profundo, alta intensidad aromática, frutos rojos, especias y algo de madera que habla del reposo de 18 meses en barricas de roble francés y americano. Desierto Pampa Cabernet Franc es tan potente como elegante, de taninos vivos, y un genio muy interesante.

Cuando el alumno supera al maestro

Los que saben aseguran que lo que está viviendo la Argentina es una re-evolución de sus vinos. En poco tiempo, pasó de hacer vinos baratos para el mercado doméstico a afirmarse como un gran proveedor de vinos de alta gama con calidad de exportación. Hoy el vino argentino tiene proyección internacional, y su presencia en Europa está en alza. ¿Qué valora el viejo continente de nuestras botellas? El Nuevo Mundo supo encontrar un carácter más amable para sus vinos, actualizando una bebida milenaria con ejemplares más accesibles y comprensibles para el consumidor.

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Nosotros le damos prioridad a la cepa, mientras que los europeos, tanto españoles, como italianos y franceses, siempre privilegiaron el terroir: para ellos lo fundamental es de dónde proviene. Por cierto, la mayoría de los vinos europeos lleva por nombre el lugar del que procede, ya sea la región, la comuna, el pueblo o la parcela. En el antiguo mundo, la vitivinicultura empezó muy temprano, estudiaban los terruños sin tecnología. En el siglo XII, los monjes benedictinos de Borgoña llegaron a comerse la tierra para conocer sus especificaciones.

El mapa completo

Después de Argentina y Chile, los mayores exponentes de vinos de Latinoamérica, vienen dos países que ganaron reputación con productos específicos: Brasil, con los mejores espumantes de la región (producidos en el Vale dos Vinhedos, en el estado de Río Grande do Sul) y Uruguay, que se destaca mundialmente por su Tannat. Los enólogos del otro lado del charco también son valorados por sus buenos blends, con ese toque siempre distintivo que otorga su cepa típica, de gran estructura y largura en boca.

restaurant-love-romantic-dinner.jpgPor último, un reciente descubrimiento nos traslada a Bolivia, más precisamente a Tarija. En el sur del país montañoso, esta zona va adquiriendo fama como productora de vinos de altura. Emplazado entre las dos potencias sudamericanas del vino, este valle tiene todos sus viñedos por encima de los 1.900 m, algo que otorga características únicas a sus vinos. El año pasado, la prestigiosa revista británica Decanter reconoció al Tannat Único de Campos de Solana como el mejor tinto de América del Sur.

Hace más de 500 años, un genovés se lanzó a descubrir el mundo. Con los colonos vinieron la vaca, la gallina, el caballo y la uva. Hoy, nuestros vinos hacen el recorrido inverso, un viaje de regreso que también suma a Estados Unidos en la ruta de exportaciones. El fin del mundo como comienzo.

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